IU: un millón de votos, dos diputados
En 2008, Izquierda Unida sacó casi un millón de votos en toda España. 969.946, para ser exactos. Con ellos metió dos diputados en el Congreso.
Doce años antes, en 1996, el mismo partido había sacado 2,6 millones de votos. Con ellos metió veintiuno.
Dos veces y media más votos, diez veces más diputados. Mismo partido, mismas reglas, mismo país. La única diferencia es el año.
Este post va sobre por qué pasa eso. Y sobre una propiedad del sistema que no se ve en una sola elección: solo aparece cuando miras varias seguidas.
El recorrido
Estas son las cinco elecciones de IU entre 1996 y 2011:
| Año | Votos | Escaños | Votos por escaño |
|---|---|---|---|
| 1996 | 2.639.774 | 21 | ~125.700 |
| 2000 | 1.267.814 | 8 | ~158.500 |
| 2004 | 1.328.286 | 5 | ~265.700 |
| 2008 | 969.946 | 2 | ~485.000 |
| 2011 | 1.680.810 | 11 | ~152.800 |
Fíjate en la última columna, porque es la que cuenta la historia.
En 1996, cada diputado de IU costó unos 126.000 votos. En 2008, cada diputado costó 485.000. El mismo partido, en el mismo sistema, pagó casi cuatro veces más caro cada escaño.
No es que sacara menos votos y por eso menos escaños. Eso sería normal: sacar la mitad de votos y la mitad de escaños. Lo que pasó es otra cosa: cada voto valió cada vez menos a medida que IU se hacía pequeña.
El caso que no cuadra
Mira las dos filas del medio, 2000 y 2004.
En 2000, IU sacó 1.267.814 votos y 8 diputados. En 2004, sacó 1.328.286 votos y 5 diputados.
Ganó 60.000 votos y perdió tres escaños.
No es una errata. Subió en votos y bajó en escaños, en la misma proporción en la que un partido normal esperaría lo contrario. Es la señal de que la relación entre votos y escaños se había roto: IU ya estaba en la zona donde el tamaño del partido, y no su número de votos, decide el reparto.
(Un matiz honesto: en 2004, IU concurrió en Cataluña coaligada con IC-V. Parte de esos cinco escaños depende de cómo se contabilice esa coalición. Pero la dirección del fenómeno —más votos, menos escaños— se mantiene.)
Por qué el escaño se encarece
En España no hay una urna nacional. Hay cincuenta y dos, una por provincia, y cada una reparte sus escaños por separado.
Cuando IU era grande, en 1996, tenía voto suficiente para pelear el segundo o el tercer escaño en muchas provincias medianas a la vez. En cada una, entraba.
Cuando el voto empieza a bajar, no baja en una sola provincia. Baja en todas al mismo tiempo. Y entonces IU cae por debajo de lo que cuesta el último escaño en muchas de esas provincias a la vez. No pierde los escaños de uno en uno: los pierde en cascada, porque el mismo descenso la deja fuera en varios sitios de golpe.
Por eso pasó de cinco diputados a dos sin desplomarse en votos. Ya estaba en la zona peligrosa, donde estar un poco por debajo en muchas provincias significa quedarse fuera en casi todas. En 2008 solo aguantó donde el voto era más denso. En el resto de España, casi nada.
Y funciona igual al revés
Aquí está lo que convierte esto en una regla, y no en una mala racha.
En 2011, IU recuperó voto. Pasó de 970.000 a 1,68 millones. No llegó ni de lejos a los 2,6 millones de 1996. Y sin embargo sus escaños se multiplicaron por más de cinco: de 2 a 11.
El mismo mecanismo que la hundió la levantó. Al recuperar voto, IU volvió a cruzar el listón del último escaño en muchas provincias a la vez, y los diputados regresaron en tromba. La curva que baja en cascada, sube en cascada.
Esa es la propiedad del sistema: la relación entre votos y escaños no es una línea recta. Es una curva que premia el tamaño. Cuando eres grande, cada voto te cunde. Cuando encoges, cada voto que pierdes te cuesta más que el anterior. Y el punto donde más brutal es esa curva es justo el de los partidos medianos, ni grandes ni marginales: la tierra de nadie donde IU vivió una década.
El sistema no te cobra por lo que sacas. Te cobra por lo grande que eres cuando lo sacas.
Pruébalo tú
Este recorrido lo puedes reconstruir en la versión completa de la herramienta: carga las generales de 1996, 2000, 2004, 2008 y 2011, y mira la columna de votos por escaño de IU en cada una (concretamente, en la pestaña Proporcionalidad). Verás la curva con tus propios ojos. Luego prueba a subirle o bajarle el voto a un partido mediano en una sola elección: comprobarás que los escaños no se mueven de uno en uno, sino a saltos.
👉 Abre la herramienta y compara las cinco convocatorias.
Y si te gustan estas rarezas del sistema, en X / @ElEscanoQBaila cuento una cada semana. Hemos visto los casos de Teruel, Soria y PACMA. Hoy hemos visto algo distinto: no un partido en una foto, sino uno solo a lo largo del tiempo, y cómo el mismo sistema le cobró el escaño a un precio que no paraba de cambiar.
La próxima vez, algo que parece de ciencia ficción y es real: un escaño del Congreso que cambió de partido cinco días después de las elecciones, sin que nadie en España cambiara su voto. Lo decidieron los votos que llegaron de fuera. Pero esa es otra historia.