El espacio que perdió el mapa
En diciembre de 2015, el espacio a la izquierda del PSOE era primera fuerza en decenas de municipios de Euskadi, en el área de Ferrol, en Vigo y en todo el cinturón metropolitano de Barcelona.
En julio de 2023, en Galicia y en Euskadi no fue ni primera ni segunda fuerza en un solo municipio. En ninguno.
Pero el mapa no se vació. Eso es lo interesante.
Una advertencia antes de empezar
Podemos en 2015 y Sumar en 2023 no son el mismo partido, y este post no pretende que lo sean. Lo que se compara es un espacio político: el que ocupa el hueco a la izquierda del PSOE en unas elecciones generales.
Y en 2015 ese espacio no se presentó con una sola marca. En Cataluña fue En Comú Podem, con ICV, EUiA y la gente de Barcelona en Comú detrás. En Galicia fue En Marea, con Anova y Esquerda Unida. Eran confluencias: marcas nuevas montadas sobre estructuras locales que llevaban décadas existiendo.
Esa diferencia no es un detalle. Es, probablemente, toda la explicación.
Galicia: de segunda en todo el arco atlántico a tercera en el mismo sitio
En 2015, En Marea fue primera fuerza en un puñado de concellos —el área de Ferrol, el entorno de Vigo, algunos puntos de la costa norte— y segunda en buena parte del litoral: las Rías Baixas, el eje atlántico, buena parte de A Coruña y Pontevedra.

Y como tercera fuerza estaba prácticamente en todas partes: el interior de Lugo, el de Ourense, la Galicia rural entera.

En 2023 no hay mapa de primera fuerza. Ni de segunda. Sumar no fue ni una cosa ni la otra en ningún concello gallego.
Lo que sí hay es esto:

Mira los dos mapas del arco atlántico juntos. Es el mismo territorio. Ferrol, el eje coruñés, las Rías Baixas, Vigo. Los mismos concellos donde En Marea era segunda en 2015 son donde Sumar es tercera en 2023.
El voto no se mudó de sitio. Se quedó donde estaba y perdió un puesto.
Euskadi: el caso más extremo
En 2015 Podemos fue primera fuerza en decenas de municipios vascos, repartidos por las tres provincias. Y como segunda fuerza cubría media comunidad: casi todo el occidente de Bizkaia, la comarca del Nervión, buena parte de Álava.

En 2023, igual que en Galicia: ni un solo municipio como primera o segunda fuerza. Solo queda una franja como tercera.

Cataluña: el bloque que se convirtió en mancha
Este es el contraste más visual de los tres. En 2015, En Comú Podem no ganó municipios sueltos: ganó una región contigua. Todo el cinturón metropolitano de Barcelona, bajando por la costa hasta Tarragona y las Terres de l’Ebre.

En 2023, Sumar es primera fuerza en un puñado de municipios pequeños, casi todos en la provincia de Girona.

Pero aquí, a diferencia de Galicia y Euskadi, sí queda algo en segunda posición. Y queda exactamente donde estaba el bloque de 2015: el área metropolitana de Barcelona.

Otra vez el mismo patrón: el territorio aguanta, la posición cae un escalón.
Qué está midiendo realmente este mapa
La lectura fácil es que el espacio perdió votos. Es verdad, pero no explica la forma de la caída.
Perder votos, por sí solo, produce un mapa que se aclara de manera uniforme. Lo que se ve aquí es otra cosa: un mapa que conserva la geografía y baja un peldaño en todas partes a la vez. Los sitios fuertes siguen siendo los sitios fuertes. Simplemente ya no son suficientes para ser el primero, ni el segundo.
Y ahí es donde vuelve la advertencia del principio. En 2015 los picos del mapa no eran picos de Podemos: eran picos de En Marea y de En Comú Podem, es decir, de organizaciones locales con implantación propia, con concejales, con locales abiertos y con gente que llevaba años en los ayuntamientos de esas comarcas. La marca era nueva; la estructura, no.
En Cataluña esa estructura sobrevivió: Catalunya en Comú siguió existiendo y concurrió dentro de Sumar en 2023. Y es justo en Cataluña donde queda residuo en segunda posición.
En Galicia, En Marea se rompió entre 2016 y 2019 y desapareció. Y es justo en Galicia donde el residuo en primera y segunda posición es exactamente cero.
No es una prueba, pero la correlación es difícil de ignorar: donde la organización local siguió en pie quedó mapa; donde se deshizo, no quedó nada.
La misma lección de siempre
Quien haya seguido esta serie reconocerá el mecanismo. Con IU vimos que el mismo voto vale distinto según dónde caiga. Aquí vemos la otra cara: lo que sostiene un mapa no es el porcentaje nacional, es la implantación en el sitio.
Un espacio político puede conservar millones de votos repartidos por toda España y no ser el más votado en ningún lugar concreto. Eso no se ve en una encuesta, ni en un porcentaje nacional, ni en un reparto de escaños. Se ve en el mapa municipal, y solo ahí.
Pruébalo tú
Todos los mapas de este post salen de datos oficiales, municipio a municipio, y puedes reproducirlos: elegir la convocatoria, elegir el partido y ver dónde fue primero, segundo o tercero.
👉 Pruébalo en El Escaño que Baila
Teruel, Soria, PACMA, IU, el CERA de Madrid y ahora dos mapas separados por ocho años: seis maneras distintas de que la geografía decida lo que los votos, por sí solos, no deciden. Hasta aquí hemos mirado siempre al Congreso. A partir de la semana que viene bajamos a las autonómicas, donde cada comunidad tiene sus propias reglas y aparecen umbrales que en las generales no existen.
Si quieres el hilo con los mapas, está en @ElEscanoQBaila.