8.360 votos: la mayoría absoluta que decidió una barrera
En la serie llevamos varios casos en los que lo que decide es la geografía: dónde caen los votos, en qué circunscripción, con cuántos escaños en juego. Este es el contrario. Aquí no hay geografía que valga, porque toda la Comunidad de Madrid es una sola circunscripción.
Y aun así, 161.032 votos se convirtieron en cero escaños.
Lo que todo el mundo sabía antes de votar
En 2021, Podemos había obtenido 10 escaños en la Asamblea de Madrid con Pablo Iglesias como cabeza de cartel. Para 2023 la candidatura era Podemos-Izquierda Unida-Alianza Verde, encabezada por Alejandra Jacinto, y las encuestas la situaban justo en la frontera del 5 %.
Esto no era un detalle técnico para especialistas: fue el tema de la campaña. Las encuestas daban a la lista de Jacinto en torno al 4,4 %, con un margen de error que la dejaba a caballo del umbral. Y la lectura que hacían todos era la misma: si entraba, lo haría con siete diputados de golpe, y el PP no tendría mayoría absoluta. Fuentes del propio PP lo reconocían durante la campaña: dependían de ese 5 %.
Se votó el 28 de mayo de 2023. Participación del 65,50 %.
Las reglas
La Comunidad de Madrid elige sus 135 escaños en una sola circunscripción, con reparto D’Hondt y un umbral del 5 % de los votos válidos.
Merece la pena detenerse aquí, porque es un sistema poco común en España y muy proporcional: no hay provincias pequeñas que distorsionen, ni voto rural sobrerrepresentado, ni un escaño que valga cuatro veces más en un sitio que en otro. Todos los votos de la comunidad entran en el mismo reparto.
El único filtro es esa barrera del 5 %.
El resultado
| Partido | Votos | % voto | Escaños |
|---|---|---|---|
| PP | 1.599.186 | 47,32 % | 70 |
| Más Madrid | 620.631 | 18,36 % | 27 |
| PSOE | 614.296 | 18,17 % | 27 |
| VOX | 248.379 | 7,34 % | 11 |
| PODEMOS-IU-AV | 161.032 | 4,76 % | 0 |
Mayoría absoluta: 68. El PP sacó 70.
Y Podemos-IU-AV se quedó en el 4,76 %. A veinticuatro centésimas de punto.
Cuánto faltaba exactamente
El umbral se calcula sobre los votos válidos, que incluyen los 35.107 votos en blanco: 3.379.477 votos válidos, y por tanto una barrera situada en 168.974 votos.
La candidatura tenía 161.032. Le faltaban 8.360 votos.
Ocho mil trescientos sesenta, en una comunidad donde votaron más de tres millones y medio de personas. Un 0,25 % de los votos emitidos a candidaturas.
| Partido | Resultado real | Con 8.360 votos más | Dif. |
|---|---|---|---|
| PP | 70 | 67 | −3 |
| Más Madrid | 27 | 26 | −1 |
| PSOE | 27 | 25 | −2 |
| VOX | 11 | 10 | −1 |
| PODEMOS-IU-AV | 0 | 7 | +7 |
De cero a siete. Y el PP de 70 a 67, con la mayoría absoluta en 68.
Por qué siete de golpe y no uno
Aquí está el mecanismo, y es más simple de lo que parece.
Un umbral no es una pendiente, es un escalón. Por debajo no tienes nada; en cuanto lo cruzas, no entras con un escaño: entras con la parte proporcional que te corresponde por todos tus votos, incluidos los que ya tenías antes de cruzar.
Y la altura de ese escalón se calcula sola: es aproximadamente el umbral multiplicado por el número de escaños.
En Madrid: 5 % de 135 escaños = 6,75. Redondeando, siete.
Los 8.360 votos que faltaban no compran siete escaños. Compran el derecho a que los 169.392 entren en el reparto. Los siete escaños ya estaban pagados con los votos anteriores; lo que faltaba era la llave para cobrarlos.
Dónde muerde una barrera y dónde no
Y de aquí sale algo que va en contra de la intuición y en contra del resto de esta serie.
La clave no es si son generales o autonómicas: es cuántos escaños reparte la circunscripción. Porque toda circunscripción tiene ya su propia barrera, que no está escrita en ninguna ley y que sale sola de la aritmética. Con D’Hondt, el porcentaje que te garantiza un escaño es aproximadamente 1 dividido entre el número de escaños más uno.
En una circunscripción de tres escaños, eso son casi el 25 %, y en la práctica hace falta bastante más del 10 % para estar siquiera en la pelea por el último. Da igual que la ley ponga el listón en el 3 %: nadie que ronde el 3 % se acerca remotamente a un escaño. La barrera legal es decorativa, y lo que decide es el tamaño del distrito. Es lo que vimos con Teruel en unas generales, pero pasa exactamente igual en las circunscripciones pequeñas de cualquier autonómica: en Occidente, con seis escaños, el 3 % asturiano tampoco llegó a apartar a nadie que tuviera opciones.
En Madrid ocurre lo contrario. Con 135 escaños en una sola circunscripción, la barrera aritmética se desploma: un 0,74 % de los votos ya garantiza escaño. No hay ningún filtro natural. Por eso el legislador puso uno artificial, y ese 5 % está casi siete veces por encima de lo que la aritmética exigiría por su cuenta.
Dicho de otro modo: cuanto más proporcional es el reparto, más daño hace el umbral. Donde el sistema ya castiga por sí solo, la barrera legal sobra y nunca se aplica. Donde el sistema es limpio, la barrera legal es lo único que excluye, y excluye a quien la aritmética habría admitido con holgura.
Lo que cambió y lo que no
Conviene ser preciso, porque este es el punto donde se suele exagerar.
Con Podemos-IU-AV dentro, el PP pierde la mayoría absoluta: 67 escaños sobre 135, con la mayoría en 68. Eso es cierto y no es poco.
Pero el gobierno no habría cambiado de manos. PP y VOX sumarían 77 escaños, muy por encima de 68. Isabel Díaz Ayuso habría seguido siendo presidenta.
Lo que cambia no es quién gobierna, sino en qué condiciones: una presidencia que dependía de VOX para investirse y para cada votación, en lugar de una mayoría absoluta que no necesitaba a nadie. Esa diferencia, en la legislatura que vino después, no es cosmética.
Ocho mil trescientos sesenta votos separaban una cosa de la otra.
No fue un caso aislado
Aquel mismo 28 de mayo, la misma barrera del 5 % dejó fuera a la misma familia política en la Comunitat Valenciana. Allí sí cambió el gobierno: sin esos escaños, el bloque que sostenía al Ejecutivo saliente perdió la mayoría.
Dos comunidades, la misma noche, el mismo mecanismo. No es una anomalía madrileña: es cómo funciona un umbral cuando se aplica sobre un reparto grande.
Pruébalo tú
El reparto de este post se calcula con las reglas de la Comunidad de Madrid: circunscripción única, D’Hondt y umbral del 5 % sobre votos válidos. Puedes reproducirlo, subir o bajar los votos de cualquier candidatura y ver el momento exacto en que la barrera se cruza y siete escaños cambian de sitio.
Un aviso metodológico: el escenario mueve solo los votos de una candidatura y deja el resto igual. Es la forma limpia de aislar el efecto del umbral, pero en una elección real esos 8.360 votos habrían venido de algún sitio.
👉 Pruébalo en El Escaño que Baila
La semana que viene, un partido que sacó el 28 % de los votos en su circunscripción y acabó con cero escaños.
Si quieres el hilo con los números, está en @ElEscanoQBaila.