Voto CERA: el escaño que llegó cinco días tarde

2 de agosto de 2026 · generales2023MadridCERAD'Hondt

La noche del 23 de julio de 2023, con el escrutinio cerrado al 100 %, el reparto de Madrid estaba hecho: 15 escaños para el PP y 11 para el PSOE. Cinco días más tarde, el PP tenía 16 y el PSOE 10.

No hubo recuento polémico ni actas impugnadas. Simplemente faltaban unos votos por contar: los de los españoles que no viven en España.

Qué es el CERA

El CERA es el Censo Electoral de Residentes Ausentes: los españoles inscritos en un consulado que votan desde el extranjero. Su voto llega por correo y no se cuenta la noche electoral, sino en el escrutinio general que celebran las Juntas Electorales Provinciales los días siguientes.

Eso significa que en toda circunscripción con un escaño en el filo hay una segunda vuelta silenciosa, cinco días después, con unas decenas de miles de papeletas que nadie ha visto todavía.

En Madrid, esas papeletas fueron algo más de 44.000.

El reparto de la noche electoral

PartidoVotos% votoEscaños
PP1.443.88140,51 %15
PSOE993.87027,88 %11
SUMAR550.38915,44 %6
VOX499.73314,02 %5
Madrid · Generales 23 julio 2023 · escrutinio provisional, sin el voto CERA

El escaño número 37, el último, se lo llevaba el PSOE. El PP se quedaba a 1.748 votos de arrebatárselo.

El reparto definitivo

PartidoVotos% votoEscaños
PP1.463.18340,54 %16
PSOE1.004.59927,83 %10
SUMAR557.78015,45 %6
VOX506.16414,02 %5
Madrid · Generales 23 julio 2023 · resultado definitivo, con el voto CERA

Ahora el último escaño es del PP, y es el PSOE el que se queda cerca: a 1.340 votos.

Mismo día, mismos votantes presenciales, misma ley. Solo se añadieron los sobres que llegaron de fuera.

Cuántos votos aportó el CERA

PartidoVotos CERA
PP19.302
PSOE10.729
SUMAR7.391
VOX6.431
Madrid · Generales 2023 · diferencia entre el escrutinio provisional y el definitivo

El PP le sacó al PSOE 8.573 votos de ventaja en el CERA. Pero ese número, por sí solo, no explica nada. Lo interesante es por qué esa ventaja fue suficiente.

Por qué 1.340 votos mueven un escaño

Aquí está el mecanismo, y es la parte que casi nunca se cuenta.

La ley d’Hondt no compara votos, compara cocientes: los votos de cada partido divididos por 1, por 2, por 3, y así sucesivamente. Los 37 escaños de Madrid van a los 37 cocientes más altos de la tabla.

En el escrutinio provisional, la pelea por el último escaño era esta:

  • PP, decimosexto cociente: 1.443.881 ÷ 16 = 90.242,56
  • PSOE, undécimo cociente: 993.870 ÷ 11 = 90.351,82

El PSOE ganaba por 109,26 puntos de cociente. Traducido a votos: al PP le faltaban 1.748, porque cada voto que entra en su casilla vale solo una decimosexta parte de un punto de cociente.

Y ahí está la clave. Un voto no vale lo mismo para los dos partidos. Para el PP, que ya iba por su escaño 16, cada voto valía 1/16 de punto. Para el PSOE, que iba por el 11, valía 1/11. El PSOE convertía sus votos en cociente casi una vez y media mejor que el PP.

Con ese handicap, y saliendo 109,26 puntos por detrás, al PP no le bastaba con ganar el voto exterior. El PSOE sumó 10.729 votos en el CERA. Para arrebatarle el escaño, el PP necesitaba al menos 17.354, un 62 % más.

Sacó 19.302. Le sobraron 1.948.

  • PP: +19.302 votos ÷ 16 = su cociente sube 1.206,38
  • PSOE: +10.729 votos ÷ 11 = su cociente sube 975,36

El PP recorta 231 puntos de cociente. La brecha era de 109,26. Le sobraron 121,76, que son exactamente los 1.340 votos a los que se quedó el PSOE.

El escaño no cambió de manos porque el PP ganase el voto exterior. Cambió porque lo ganó por encima del margen que le exigía el divisor.

Lo que ese escaño movió

Con ese cambio, el resultado nacional quedó en 137 diputados para el PP y 121 para el PSOE. Fue el único escaño de toda España que cambió de manos por el voto CERA en aquellas elecciones.

Uno solo, y alteró la suma de bloques en un Congreso que se decidía por márgenes mínimos, dejando al PSOE con una aritmética que dependía de Junts para cualquier investidura.

Hubo otras circunscripciones donde se miró el CERA con lupa. En Cantabria el último escaño quedó decidido por 403 votos y en Girona por 285. En ninguna de las dos cambió el reparto: el CERA sumó votos, pero no llegó a saltar ningún cociente.

Madrid fue la excepción. Y no por casualidad: cuantos más escaños reparte una circunscripción, más apretados están los cocientes del final de la tabla, y menos votos hacen falta para colarse entre dos. En una provincia de tres escaños, mover el último exige decenas de miles de votos. En una de 37, bastan mil trescientos.

Pruébalo tú

Los repartos de este post no son estimaciones: son el resultado de aplicar la ley d’Hondt a los votos reales, con los mismos umbrales y los mismos desempates que aplica la Junta Electoral. Puedes reproducirlos, cambiar los votos de cualquier candidatura y ver en qué momento exacto salta un escaño de un partido a otro.

👉 Pruébalo en El Escaño que Baila

Y si te gustan estas rarezas del sistema, en @ElEscanoQBaila cuento una cada semana. Teruel, Soria, PACMA, IU y ahora el CERA de Madrid: cinco formas distintas de que la aritmética decida algo que los votos, por sí solos, no deciden.

La semana que viene cambiamos de escala: un espacio político que en 2015 ganaba comarcas enteras y que ocho años después no fue ni primera ni segunda fuerza en ningún municipio de Galicia. Pero eso es otra historia.

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