56 votos, un escaño rescatado y la mayoría absoluta que no fue
La semana pasada vimos la Comunitat Valenciana: reparto por provincias, listón autonómico, y un espacio político que se quedó fuera de las tres circunscripciones pese a ser tercera fuerza en una de ellas.
Extremadura tiene exactamente la misma estructura —dos circunscripciones provinciales y un listón autonómico— y produce el resultado contrario. Aquí el listón no expulsa: rescata.
Y en 2011 ese rescate decidió quién gobernó durante cuatro años.
Las dos puertas
La Asamblea de Extremadura elige 65 escaños en dos circunscripciones: Badajoz y Cáceres.
El reparto de escaños entre ellas ya tiene su miga: cada provincia recibe un mínimo fijo de 20, y solo los 25 restantes se distribuyen en proporción a la población. Es decir, 40 de los 65 escaños se asignan sin mirar cuánta gente vive en cada sitio.
Pero lo que nos interesa hoy es el acceso al reparto. Para entrar hace falta cumplir una de estas dos condiciones:
- Alcanzar el 5 % de los votos válidos de la provincia, o
- alcanzar el 5 % en el conjunto de Extremadura.
Dos vías, pero no equivalentes, y esta es la parte que hay que tener clara:
El 5 % provincial es una llave que abre una sola puerta: la de esa provincia. Superarlo en Cáceres te admite al reparto de Cáceres y a nada más; en Badajoz sigues fuera si allí no llegas.
El 5 % autonómico es una llave maestra: abre las dos a la vez. Con él quedas admitido en Badajoz y en Cáceres, aunque en una de ellas te hayas quedado corto.
Es decir, la vía provincial hay que ganársela en cada sitio por separado. La autonómica se gana una vez y vale para todo.
Qué significa “entrar en el reparto”
Conviene detenerse aquí, porque entrar en el reparto no es lo mismo que obtener un escaño.
El proceso tiene dos fases. En la primera se aparta a las candidaturas que no llegan al listón: sus votos se dejan a un lado y ya no cuentan para nada, como si no se hubieran emitido. En la segunda, con las que quedan, se aplica la ley d’Hondt para repartir los escaños.
Cruzar el listón, por tanto, no da derecho a un escaño. Da derecho a competir por uno. Una candidatura puede superar el 5 % y quedarse igualmente sin representación si no le llegan los votos para ninguno de los escaños en juego.
Lo que decide la barrera es quién juega, no quién gana. Pero quien no juega, no gana nunca: por eso quedarse a unas centésimas del listón significa perderlo todo de golpe, y no perder un escaño.
Y ahí está toda la diferencia con el caso valenciano. Allí la puerta autonómica era la única: quedarse por debajo significaba quedarse fuera en todas partes. Aquí la puerta autonómica es una alternativa: si fallas en tu provincia pero llegas en el conjunto, entras igual.
Cáceres, 22 de mayo de 2011
| Partido | Votos | % voto | Escaños |
|---|---|---|---|
| PP-EU | 123.472 | 47,93 % | 15 |
| PSOE-Regionalistas | 106.661 | 41,40 % | 13 |
| IU-V-SIEX | 12.826 | 4,97 % | 1 |
| UPyD | 3.006 | 1,16 % | 0 |
IU-V-SIEX obtuvo el 4,97 % en Cáceres. Por debajo del 5 % provincial.
Le faltaban 56 votos.
Cincuenta y seis. En una provincia donde se emitieron más de doscientas sesenta mil papeletas.
Y conservó el escaño igualmente, porque en el conjunto de Extremadura había obtenido el 5,72 %. Cruzó la segunda puerta.
Lo que ese escaño impidió
La Asamblea salió de aquellas elecciones así: PP-EU 32, PSOE-Regionalistas 30, IU-V-SIEX 3. La mayoría absoluta está en 33.
Quítale a IU ese escaño de Cáceres y el reparto provincial cambia: el escaño pasa al PP, que sube de 15 a 16 en la provincia y de 32 a 33 en el conjunto.
Treinta y tres. Exactamente la mayoría absoluta.
No ocurrió. José Antonio Monago fue investido presidente con los 32 votos de su grupo y la abstención de IU, poniendo fin a veintiocho años de gobiernos socialistas en Extremadura. Una investidura negociada, en lugar de una mayoría que no habría necesitado hablar con nadie.
La diferencia entre las dos cosas son 56 votos y una cláusula de dos líneas.
La misma puerta, en sentido contrario
Podría parecer que la vía autonómica está ahí para salvar a los partidos pequeños y homogéneos. Pero funciona en las dos direcciones, y hay un caso que lo demuestra.
En 1995, la Coalición Regionalista Extremeña obtuvo solo el 3,82 % en el conjunto de Extremadura. Muy por debajo del listón autonómico. Pero en Cáceres alcanzó el 5,9 %, y con eso se llevó un escaño en esa provincia.
Es el reflejo exacto de 2011. Allí, una candidatura floja en una provincia se salvó por el agregado. Aquí, una candidatura irrelevante en el agregado se salvó por una provincia.
Con una diferencia importante: el alcance. IU entró en el reparto de las dos provincias, porque la llave autonómica abre las dos puertas. La Coalición Regionalista Extremeña, en cambio, solo pudo competir en Cáceres: su llave era la de esa provincia y abría una sola puerta. En Badajoz, donde se quedó en el 2,4 %, siguió fuera.
No fue la única vez
El rescate autonómico se ha activado más veces, siempre con el mismo patrón: una izquierda fuerte en Badajoz y floja en Cáceres.
- 1991: IU obtiene el 7,1 % regional, y con un 4,7 % en Cáceres se lleva un escaño allí.
- 1999: IU obtiene el 6,0 % regional, y con un 4,4 % en Cáceres se lleva otro.
- 2011: el caso de este post.
Y hay una consecuencia de tener dos puertas que conviene ver: si una candidatura no alcanza el 5 % en ninguna de las dos provincias, tampoco puede alcanzarlo en el conjunto. El porcentaje regional no es más que la suma de los dos provinciales, así que si ambos quedan por debajo del listón, el agregado queda por debajo también.
Dicho de otro modo: el rescate solo sirve si eres fuerte en algún sitio. A quien es débil en las dos provincias se le cierran las dos puertas a la vez, y da igual que sean dos o veinte.
- 2007: IU-SIEX se queda en el 4,51 % autonómico, por debajo del 5 % en Badajoz y en Cáceres. Cero escaños.
- 2015: Ganemos-IU-LV se queda en el 4,25 %, por debajo en las dos provincias. Cero escaños.
- 2019: Vox se queda en el 4,71 %, por debajo en las dos provincias. Cero escaños.
Lo que este caso enseña
Hemos visto ya varias barreras, y conviene ordenarlas, porque no todas funcionan igual.
Unas son una sola condición: el 3 % provincial del Congreso, el 5 % de Madrid en circunscripción única, el 5 % autonómico valenciano. Quien no la cumple queda fuera y no hay más que hablar.
Otras son dos condiciones alternativas, una local y otra general. Extremadura es una de ellas. Y Canarias, la que veíamos hace dos semanas, tiene exactamente la misma estructura: un listón insular o uno autonómico, y basta con cumplir uno.
Lo que distingue a las dos no es la forma, sino la proporción entre sus dos cifras. Y esa proporción decide a quién acaba rescatando el sistema.
En Extremadura los dos listones son iguales, 5 % y 5 %, así que las dos vías pesan lo mismo y cualquiera de las dos debilidades se puede compensar con la otra.
En Canarias no son iguales ni de lejos: 15 % insular frente a 4 % autonómico (hasta 2015 fueron el 30 % y el 6 %). Con esa diferencia, la vía autonómica resulta mucho más asequible que la insular, de modo que el sistema rescata sobre todo a quien tiene voto repartido por todo el archipiélago sin dominar en ninguna isla. A quien no rescata es precisamente a la fuerza insular fuerte: con las cifras de entonces, la FNC llegó al 28,09 % de Lanzarote y no le sirvió de nada.
No es una barrera más baja. El listón sigue en el 5 %, igual que en Valencia. Lo que cambia es que hay dos maneras de superarlo, y con eso basta para que un mismo resultado produzca desenlaces opuestos según en qué comunidad se dé.
Un apunte sobre el denominador
Detalle técnico, pero importa: el 5 % extremeño se calcula sobre votos válidos, que incluyen los blancos pero no los nulos.
La semana pasada vimos que el listón valenciano se mide sobre votos emitidos, nulos incluidos. Son dos bases distintas para el mismo porcentaje nominal, y no es un matiz teórico: con la base valenciana, IU no se habría quedado a 56 votos del listón cacereño, sino bastante más lejos.
Dos comunidades, el mismo 5 %, y ni siquiera se mide sobre lo mismo.
Pruébalo tú
Los repartos de este post se calculan con las reglas extremeñas: dos circunscripciones provinciales, D’Hondt, y el doble acceso del 5 % provincial o el 5 % autonómico. Puedes reproducir 2011, subir o bajar los votos de cualquier candidatura y ver el momento exacto en que un escaño cambia de manos, o en que la mayoría absoluta aparece.
👉 Pruébalo en El Escaño que Baila
La semana que viene, el único partido del top 3 que perdió votos en unas elecciones. Y el que más escaños ganó.
Si quieres el hilo con los números, está en @ElEscanoQBaila.