Siete mil votos más y cuatro escaños menos
El 16 de noviembre de 2003, el PSC obtuvo 1.031.454 votos en Cataluña. Convergència i Unió obtuvo 1.024.425. Siete mil votos de diferencia a favor del PSC.
CiU se llevó 46 escaños. El PSC, 42.
La semana pasada vimos el mismo fenómeno en Euskadi en 1986: el partido más votado salió del Parlamento con menos escaños que el segundo. Allí la causa eran tres territorios que eligen lo mismo con poblaciones muy distintas. Aquí las circunscripciones no son iguales, pero el resultado es el mismo, y por una razón parecida.
El resultado completo
| Partido | Votos | % voto | Escaños |
|---|---|---|---|
| CiU | 1.024.425 | 30,94 % | 46 |
| PSC-CpC | 1.031.454 | 31,15 % | 42 |
| ERC | 544.324 | 16,44 % | 23 |
| PP | 393.499 | 11,88 % | 15 |
| ICV-EA | 241.163 | 7,28 % | 9 |
Cuatro provincias, 135 escaños
El Parlament tiene 135 escaños, repartidos entre las cuatro provincias: 85 para Barcelona, 18 para Tarragona, 17 para Girona y 15 para Lleida.
Ese reparto no sale de una fórmula. Cataluña nunca ha aprobado una ley electoral propia, así que sigue aplicando la que fijó con carácter provisional el Estatuto de 1979. Los números están congelados desde entonces, y siguen vigentes hoy.
Están pensados para que las provincias menos pobladas no queden diluidas frente a Barcelona. El precio es que el voto no pesa igual en las cuatro:
| Provincia | % votos | % escaños | Votos por escaño |
|---|---|---|---|
| Barcelona | 75,07 % | 62,96 % | 28.972 |
| Tarragona | 9,53 % | 13,33 % | 17.368 |
| Girona | 9,24 % | 12,59 % | 17.844 |
| Lleida | 6,14 % | 11,11 % | 13.445 |
Barcelona emitió tres de cada cuatro votos y eligió menos de dos de cada tres escaños. Un escaño barcelonés costaba más del doble que uno leridano.
Dónde estaba cada uno
El PSC tenía cuatro de cada cinco votos suyos en Barcelona, la provincia donde el escaño sale más caro. CiU estaba más repartida y era claramente primera en las otras tres.
| Provincia | CiU | PSC-CpC |
|---|---|---|
| Barcelona | 715.140 (25) | 824.270 (29) |
| Tarragona | 106.589 (7) | 89.109 (5) |
| Girona | 118.286 (7) | 72.352 (4) |
| Lleida | 84.410 (7) | 45.723 (4) |
| Total | 1.024.425 (46) | 1.031.454 (42) |
Y aquí está el caso entero, en dos líneas:
En Barcelona el PSC sacó 109.130 votos más que CiU. Eso le dio cuatro escaños de ventaja.
En Girona, Lleida y Tarragona juntas, CiU sacó 102.101 votos más que el PSC. Eso le dio ocho.
Casi la misma diferencia de votos, el doble de escaños. El PSC ganó donde el escaño es caro; CiU ganó donde es barato. El saldo final: cuatro escaños para CiU.
El mapa engaña, pero no por lo que parece

Si se mira el mapa por municipios, CiU fue primera en la inmensa mayoría de Cataluña. El rojo del PSC se concentra en el área metropolitana de Barcelona y en algunos puntos de la costa de Tarragona.
Ese mapa exagera la ventaja de CiU, porque cada municipio ocupa en él lo que ocupa su término, no lo que pesan sus votantes. Un pueblo de trescientos habitantes del Pirineo se ve mucho más grande que L’Hospitalet de Llobregat. Por eso un partido con más votos en total puede quedar casi invisible en el mapa.
Pero el mapa sí cuenta algo verdadero: el voto de CiU estaba repartido por el territorio, y el del PSC concentrado en las ciudades. Y como el Parlament da más escaños por votante al territorio que a las ciudades, esa diferencia de geografía se convirtió en una diferencia de escaños.
Un escaño a 817 votos
Hay un detalle que muestra lo ajustado que estuvo todo. El último escaño de Tarragona fue para CiU, con ERC a 817 votos.
No cambia quién queda por delante: sin ese escaño CiU tendría 45 y seguiría superando al PSC. Pero sí cambia el tamaño de la paradoja. Y, sobre todo, ilustra algo que conviene recordar: cuando la ventaja en escaños se construye en circunscripciones pequeñas, se construye con márgenes pequeños.
El desenlace
Ser el partido con más escaños no bastó. La mayoría absoluta estaba en 68, y CiU tenía 46.
En diciembre, el PSC, Esquerra Republicana de Catalunya e Iniciativa per Catalunya Verds firmaron un acuerdo de gobierno. Sumaban 42 + 23 + 9 = 74 escaños, y Pasqual Maragall fue investido presidente de la Generalitat.
CiU, la fuerza con más escaños del Parlament, pasó a la oposición. Era la primera vez desde 1980: Jordi Pujol había presidido la Generalitat durante veintitrés años seguidos, y en 2003 ya no era candidato; el de CiU fue Artur Mas.
Es decir: el más votado se quedó con menos escaños, y el de más escaños se quedó sin gobierno. Las dos cosas en la misma noche electoral.
Lo que enseña el caso
Euskadi y Cataluña tienen sistemas distintos, pero comparten el mecanismo de fondo: las circunscripciones no eligen escaños en proporción a sus votantes, y cuando eso ocurre, importa tanto cuántos votos tienes como dónde los tienes.
En Euskadi la desigualdad es explícita: tres territorios, veinticinco escaños cada uno. En Cataluña es más discreta, porque Barcelona elige muchos más escaños que las demás provincias y a simple vista parece proporcional. No lo es: con tres cuartas partes de los votos, elige menos de dos terceras partes de los escaños.
Y en los dos casos, el partido con el voto más urbano y concentrado es el que paga la diferencia.
Pruébalo tú
Esta convocatoria está en la herramienta con sus reglas: cuatro circunscripciones de 85, 18, 17 y 15 escaños, D’Hondt y el umbral del 3 % por provincia. Puedes pasar votos de Barcelona a las otras tres y ver cuántos hacen falta para dar la vuelta al resultado, o comprobar qué habría pasado con un reparto de escaños proporcional a la población.
👉 Pruébalo en El Escaño que Baila
El domingo que viene, un ganador que sacó casi el doble de escaños que el segundo y se quedó a las puertas de la mayoría absoluta. Y enfrente, varios partidos muy distintos entre sí que, sumados, sí llegaban.
Si quieres el hilo con los números, está en @ElEscanoQBaila.