32.000 votos menos y cinco escaños más
En mayo de 2021, el PP obtuvo 1.631.608 votos en la Comunidad de Madrid y 65 escaños.
Dos años después obtuvo 1.599.186 votos. Treinta y dos mil menos.
Y 70 escaños. Cinco más.
En esas mismas elecciones, Más Madrid y el PSOE ganaron votos. Los dos subieron tres escaños cada uno. El único de los tres que perdió apoyo fue el que más subió.
De estas elecciones ya hablamos hace unas semanas, pero desde la otra orilla: la de Podemos, que se quedó a 8.360 votos del umbral y dejó por el camino los siete escaños que habría tenido. Hoy toca mirar la misma noche desde el lado que recogió lo que se soltó.
Los dos resultados, uno al lado del otro
| Partido | Votos 2021 | Votos 2023 | Dif. votos | Esc. 2021 | Esc. 2023 | Dif. |
|---|---|---|---|---|---|---|
| PP | 1.631.608 | 1.599.186 | −32.422 | 65 | 70 | +5 |
| Más Madrid | 619.215 | 620.631 | +1.416 | 24 | 27 | +3 |
| PSOE | 612.622 | 614.296 | +1.674 | 24 | 27 | +3 |
| VOX | 333.403 | 248.379 | −85.024 | 13 | 11 | −2 |
| PODEMOS-IU | 263.871 | 161.032 | −102.839 | 10 | 0 | −10 |
| CS | 130.237 | 52.925 | −77.312 | 0 | 0 | = |
Y hay un detalle más que hace el caso aún más raro: la Asamblea encogió. Pasó de 136 escaños a 135, porque su tamaño depende de la población y se recalcula en cada convocatoria.
O sea que el PP ganó cinco escaños en un reparto que tenía uno menos que repartir.
Primera pieza: se votó mucho menos
Las elecciones de 2021 fueron excepcionales. Se convocaron por sorpresa, en plena pandemia, y movilizaron a mucha gente: la participación llegó al 71,73 %.
En 2023 se volvió a la normalidad: 65,50 %.
Entre una cosa y otra, se emitieron unas 254.000 papeletas menos.
Eso cambia el suelo bajo los pies de todos. Un partido puede perder votos y aun así subir en porcentaje, simplemente porque sus rivales pierden más. Es justo lo que le pasó al PP:
- 2021: 1.631.608 votos, un 44,76 %
- 2023: 1.599.186 votos, un 47,32 %
Treinta y dos mil votos menos y dos puntos y medio más de cuota. No es una contradicción: es lo que ocurre cuando el denominador se encoge más deprisa que el numerador.
Y aquí está la primera idea importante: el reparto de escaños no mira cuántos votos tienes, mira qué proporción representas. A D’Hondt le da exactamente igual si has perdido treinta y dos mil papeletas. Lo único que compara son los votos de unos frente a los de otros.
Segunda pieza: un competidor expulsado del reparto
Esta es la que más pesa.
En 2021, Podemos-IU obtuvo 263.871 votos, un 7,23 %, y 10 escaños.
En 2023, Podemos-IU-Alianza Verde obtuvo 161.032 votos, un 4,76 %, y cero escaños.
La Comunidad de Madrid exige un 5 % de los votos válidos para acceder al reparto. Quien no llega queda apartado antes de empezar: sus votos se dejan a un lado y ya no cuentan para nada.
No es que Podemos perdiera diez escaños por perder cien mil votos. Es que perdió diez escaños de golpe al cruzar una raya hacia el lado malo. Con 8.360 votos más habría conservado siete.
Y esos diez escaños no desaparecen: se reparten entre los que sí están dentro. El PP, como fuerza más votada con diferencia, se lleva la porción mayor de todo lo que se redistribuye.
Es el mismo episodio que conté hace unas semanas, contado entonces desde el lado que se queda fuera. Este es el reverso: alguien recoge lo que el umbral suelta, y casi siempre es el que más tiene.
Tercera pieza: el hundimiento de los flancos
Vox perdió 85.024 votos y dos escaños. Ciudadanos perdió otros 77.312, aunque ya estaba fuera del reparto desde 2021.
Sumando los tres —Podemos, Vox y Ciudadanos— el descenso es de 265.175 votos: más que toda la caída de papeletas. El retroceso no se repartió entre todos, se concentró ahí.
Mientras tanto, Más Madrid y el PSOE se quedaron prácticamente donde estaban, con subidas de apenas mil y pico votos cada uno.
El resultado es un tablero donde el PP mantiene su bloque casi intacto y todos los demás menguan o se evaporan. Sin mover una sola papeleta de más, su posición relativa mejora.
Lo que enseña el caso
Llevamos varias semanas viendo sistemas que castigan a quien se queda a las puertas. Este es el otro lado del mismo mecanismo: lo que el sistema premia no es crecer, es que los demás encojan.
Tres cosas que conviene separar, porque se confunden constantemente:
Votos y porcentaje no son lo mismo. Se puede perder lo primero y ganar lo segundo. Con una participación que se mueve notablemente entre dos convocatorias, comparar votos absolutos entre elecciones no dice gran cosa.
Porcentaje y escaños tampoco. Entre el porcentaje y el reparto hay un filtro —el umbral— que puede borrar de un plumazo a un competidor entero y liberar su cuota para los demás.
Y el tamaño de la cámara también cambia. No es una constante: depende de la población y se recalcula. En dos años, Madrid pasó de 136 escaños a 135.
El PP no hizo nada extraordinario en 2023. Conservó casi exactamente el mismo número de votantes que en 2021. Todo lo demás —la participación, el umbral, el hundimiento de tres competidores— ocurrió a su alrededor.
A veces no hace falta ganar. Basta con ser el único que no pierde.
Pruébalo tú
Las dos convocatorias de este post están en la herramienta con sus reglas: circunscripción única, D’Hondt y el umbral del 5 % sobre votos válidos. Puedes ponerlas una al lado de otra, mover los votos de cualquier candidatura y ver qué pasa con los escaños del PP cuando Podemos cruza el listón, o cuando la participación no se hunde.
👉 Pruébalo en El Escaño que Baila
El domingo que viene, la misma elección para dos partidos: uno saca más votos que el otro y se lleva menos escaños. Y esta vez no hay ningún umbral que lo explique.
Si quieres el hilo con los números, está en @ElEscanoQBaila.